![]() |
Profa. Cándida
Rosa Sánchez
Licda. Educación Especial, mención Retardo Mental
Directora del IEENB María Esperanza
Participante del PNFA en Dirección y Supervisión
Circuito Educativo Fuerte Tiuna.
Licda. Educación Especial, mención Retardo Mental
Directora del IEENB María Esperanza
Participante del PNFA en Dirección y Supervisión
Circuito Educativo Fuerte Tiuna.
Correo Electrónico: kamilyrosa2504@gmail.com
En
el marco del día internacional del Síndrome de Down en mi institución recibí un
mensaje por whatsapp, de la representante de una de mis primeras estudiantes y
recordé mis inicios como maestra. Fue una bella experiencia ya que no sólo me involucré
con mis estudiantes, sino también con sus representantes. Doce años después
corroboro el papel fundamental de la familia en el proceso educativo que se
inicia en nuestras aulas y culmina en la integración de ese estudiante a la
sociedad.
Toda familia al recibir un niño o
niña con una condición especial, siempre tienen la pregunta ¿Por qué a mi? Y
buscamos un culpable o muchas veces pensamos que es un castigo por algo que
hicimos, en la mayoría de las veces ocurre el rompimiento de la familia o la
ruptura entre parejas, porque no queremos aceptar la condición. Para nadie es
un secreto que no es fácil recibir un niño o niña con una discapacidad, nadie está
preparado y en la gran mayoría son padres que no han alcanzado la madurez para
asumir este rol, e incluso para tener un hijo o hija.
Mi experiencia de 15 años como
docente me permite destacar la importancia de la incorporación de la familia en
la educación de sus hijos e hijas, no es fácil, pero ¡si se puede!, si logramos
la integración de estas familias al proceso educativo y que participen.
En primer lugar, hacer un trabajo de
aceptación, buscando la ayuda necesaria de los profesionales del área: docentes
especialistas, psicólogos, entre otros; investigar la condición que tiene su
hijo y apropiarse de este conocimiento. El “apropiarse” implica el tomar
conciencia que no es solo el estudiante quien tiene esta condición sino es todo
el grupo familiar, que el niño o niña reciba su atención temprana, en donde nos
pueden apoyar los Centros de Desarrollo Infantil del ME, no esconderlo,
involucrarlo en nuestra vida diaria y comunitaria. Buscar las instituciones
educativas que necesita y participar en ese proceso de adaptación al nuevo
“hogar” en que será recibido su hijo. Es muy difícil llegar a una institución o
servicio educativo y confiar a su hijo, pues como todos padres siempre nos
duele y cuesta desprendernos de ellos en su primer día...
Familia no temas, es una puerta que
se te abre para estimular, orientar y formar al nuevo republicano que queremos
en nuestro país. Tu hijo tiene muchas potencialidades que podemos desarrollar
desde la atención pedagógica y especializada para garantizarle una atención
educativa integral desde una visión holística, poniendo en marcha la pedagogía
del amor tomando como prioridad el interés superior del niño o niña.
En nuestras instituciones educativas
encontrarán las herramientas que necesitas para ti, como familia y en
particular para tu hijo o hija, no temas el incorporarlo a nuestro sistema
educativo venezolano, en la modalidad de Educación Especial, ya que brindamos
la atención educativa integral de niños, niñas y adolescentes.
Bajo mi óptica he percibido la
diferencia de avances que tiene un estudiante cuando la familia se involucra en
su proceso de enseñanza-aprendizaje.
Papi y mami, los invito a participar
en el mundo educativo de sus hijos e hijas y los frutos o logros serán
positivos y significativos para todos y todas. Cómo lo pueden lograr:
· En primer lugar, aceptar que
el niño o niña tiene una condición más no una enfermedad.
· Tener claridad en cual
institución de la modalidad necesita ser atendido tu hijo o hija.
· Dar un voto de confianza a
esta institución y al equipo que le brindará la atención y educación.
· Mantener un canal de
comunicación afectiva con el docente de aula para conocer y apoyar las
actividades educativas y de la vida diaria.
·
Enamorarse e involucrarse en
todas las actividades escolares y extraescolares.
·
Participar en las actividades
y experiencias que su docente les convoque.
·
Trabajar de la mano con su
docente para darle continuidad al trabajo del aula
· Integra a tu hijo o hija en
tus actividades diarias, tomando en cuenta las posibilidades que existen en tu
grupo familiar y comunidad.
· Haz de tu hijo o hija
responsable de los deberes en el hogar y permítete lograr su independencia
personal.
· No permitas que la condición
de tu hijo sea un motivo para excluirlo de la vida familiar y social.
· Aprende de los especialistas
para poder reforzar en casa el trabajo que está realizando para desarrollar al
máximo el potencial de tu hijo o hija.
Con
el trabajo articulado entre la Escuela, la Familia y la Comunidad, podemos lograr
una verdadera inclusión social para nuestros estudiantes con necesidades
educativas especiales y/o discapacidad.
“NO LE
COLOQUES TECHO, SU LIMITE ES EL CIELO”






